Sin la publicidad acostumbrada, hace dos semanas la UE y 22 de sus estados miembros firmaron el polémico acuerdo comercial antipiratería ACTA. Desde entonces se han sucedido las protestas de internautas que consideran la norma como un ataque a la libertad de expresión. Bruselas insiste en desmentirlo y asegura que solo refuerza la lucha contra la falsificación comercial y, en ningún caso, es una vía de censura de sitios web.

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